“APRENDEMOS A ENSEÑAR”


RELATO PEDAGÓGICO:

Cuando cursaba Taller 4, con la modalidad de compañera pedagógica, realizamos las prácticas en un jardín público del barrio de Núñez, donde compartimos nuestros días en la sala de tres años.
Durante las primeras semanas realizamos ayudantía pedagógica y observamos el grupo. El mismo no tuvo actividades relacionadas con el área de matemáticas por lo que, decidimos incluir una secuencia didáctica de esa área. En las actividades cotidianas que realizaba la sala, interviniendo en los sectores de juegos junto a los/as niños/as pudimos tener un acercamiento a los conocimientos que tenían sobre números.
La profesora de taller me asignó realizar la planificación de una secuencia de matemáticas, era la primera vez que planificaba esta área, lo que me lleno de dudas, miedos pero también entusiasmo. Mi compañera me ayudó en la planificación y tuvimos sugerencias de la profesora del taller.
Nos invadía la incertidumbre, teníamos dudas acerca de sí los/as niños/as iban a entender las consignas, si se entusiasmarían con las propuestas y si no nos equivocaríamos en el campo numérico seleccionado. Una vez que se aprobó la planificación por parte de la profesora de prácticas comenzamos con mucha ansiedad y miedos a sumergirnos en el área matemática.
Las primeras dos actividades de la planificación tuvieron pocos inconvenientes y nos acercó más a lo que los/as niños/as sabían sobre números. Estas fueron realizadas en subgrupos, aunque el conteo fue a grupo total, donde todos/as contábamos.
Al realizar la tercera actividad pudimos observar que eran sus primeras aproximaciones al conteo y que teníamos que seguir trabajando además las normas del juego: turnos, reglas del juego, formato de juego, etc.
El grupo de niños/as fue separado en subgrupos, pero previamente, la explicación del juego fue a grupo total. La actividad consistía en tirar el dado y llenar la huevera con tantas pelotitas como el dado indicaba.
El día de la actividad se encontraban: la docente de sala, mi compañera y yo. Por lo que les pedí que supervisaran dos grupos cada una, como era la actividad que yo llevaba a cabo, fui paseando e interviniendo en todos los grupos.
Algunos niños/as se dispersaban, otros volvían a tirar una y otra vez el dado, llenaban las hueveras independientemente de la constelación que les tocaba, volvían a colocar las pelotitas en la bandeja, entre otros. Así mismo, con mi compañera pudimos observar la participación individual de cada niño/a, sus conocimientos, adquisición de las normas del juego, consignas entre otras.
Pero la actividad no había salido según lo propuesto. Esto me puso nerviosa, pensé que había fracasado porque no había logrado que el juego resulte como esperaba en lo planificado, y se lograran los propósitos y contenidos. Estos eran: promover el conteo de objetos para la resolución de problemas, designación oral de cantidades en situaciones de conteo, relaciones de igualdad “tantos como”.
 Cuando lo conversé con la profesora de prácticas me alentó a volver a intentar la actividad, mejorándola con lo que habíamos observado al realizarla y me dijo que es normal que no salga del todo bien porque era el primer acercamiento de los/as niños/as al conteo. Me explico que es un proceso de enseñanza que como docentes debemos acompañar, guiar y organizar.
Teníamos que darles la oportunidad de construir nuevos conocimientos, en tanto los alumnos/as confrontan ideas, aceptan errores, y comienzan la búsqueda de soluciones en función de los aportes grupales e individuales, favoreciendo de esta forma la construcción del sentido del conocimiento. Consideramos que es necesario resinificar los conocimientos de los/as niños/as para que puedan resolver nuevos problemas.

A la hora de volver a realizar la actividad planificada tuvimos en cuenta todas las variables que pudieran influir, no perder de vista el contenido a enseñar, pero tampoco las características y necesidades del grupo de niños/as. Por lo que, previamente al volver a realizar la actividad, esta vez, decidimos separar los/as niños/as estratégicamente por subgrupos según los conocimientos que poseían.

La siguiente actividad me pareció más rica, ya que a través de intervenciones pudimos guiar los distintos grupos durante el juego, darnos cuenta qué contenidos de matemáticas poseían y fortalecerlos. Posicionar a los grupos estratégicamente los/as ayudo a ellos/as y a nosotras. Los grupos favorecían que cada niño/a enfrentara el problema matemático desde sus conocimientos. Además cómo alguno ayudaba al otro/a compañero/a a resolver problemas, favoreció la toma compartida de decisiones y el interés por observar y seguir el proceso, permitió mayor participación, redujo el tiempo de espera, etc. Cada niño/a tiene sus tiempos, cada grupo pudo jugar sin apuros y a la par, respetando los tiempos de espera y las consignas del juego.
Pude ser más crítica sobre mi primera intervención y me ayudo a mejorar en las siguientes. En función a las intervenciones docentes que realizamos durante el juego (indicaciones, preguntas problematizadoras) se lograron mejores resultados, ya nombrados en el párrafo anterior.
Esta experiencia me hizo dar cuenta que las actividades deben realizarse repetidas veces, dando la oportunidad de modificarlas. Junto a mi compañera pudimos comprender que para construir un conocimiento matemático o cualquier otro conocimiento, se requiere reiterar actividades, para que los/as niños/as tengan la posibilidad de explorar la situación, probando diferentes ideas y procedimientos, conocer los de otros, consolidar descubrimientos, reflexionar sobre ellos, así como el logro de mayor fluidez en el manejo de las reglas propias de la situación.
Los/as alumnos/as al evolucionar, logran dominar mejor lo que ya saben o enriquecen ese saber con nuevos sentidos o los reorganizan en un nuevo sentido, como producto de la incorporación de nuevos conceptos.
Con mi compañera pudimos ayudar a todo el grupo. Pero tenía mis dudas: ¿Cómo resultaría ésta actividad en pequeños grupos si en la sala sólo se encuentra la docente? ¿Cómo podría observar e intervenir en todos los grupos? En ese caso, ¿Si está sólo la docente en la sala, qué estrategias se podrían poner en juego? por lo que reflexionamos las posibilidades, trabajar con grupos más reducido, le permitiría observar, guiar, orientar a los diferentes grupos en las decisiones que tomen para resolver los problemas planteados. Otra opción puede ser ir variando los grupos a lo largo del año escolar por meses, mientras el resto de niños/as se encuentra en otra actividad.
En conclusión, es importante la autocritica, pensar y repensar cómo desarrollamos las actividades. Evaluar para enseñar, significa valorar, establecer un juicio sobre las intervenciones, herramientas y situaciones que les ofrecemos a los/as niños/as, conocer el desarrollo del proceso educativo en la medida que se construyen los conocimientos favoreciendo la búsqueda de nuevas estrategias pedagógicas, intervenciones de la docente, formas de organizar la clase, constituyen asuntos fundamentales.
No se aprende de una vez y para siempre con una única actividad, los/as niños/as irán construyendo aproximaciones sucesivas a los conocimientos, son etapas que el/la docente debe reconocer, problematizar y generar condiciones para que los/as niños/niñas avancen. Así mismo la importancia del conocer los saberes que poseen los/as niños/as, la diversidad de sus necesidades para tomar decisiones  adecuadas y poder desarrollar las propuestas didácticas que favorezcan en la construcción de nuevos conocimientos.



Nota: La imagén no corresponde a la experiencia, hace referencia a la actividad.


Saludos virtuales!
Micaela.

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