JARDIN VESPERNO “NUEVE LUNAS”
Hemos tenido la
oportunidad junto a mi compañera de taller, Sofia, de visitar el jardín vespertino “Nueve Lunas”, dentro de la escuela
n 25 de 10 República de Turquía. El establecimiento se encuentra ubicado en la
Avenida Ruiz Huidobro 3853, en el barrio de Saavedra, perteneciente a la comuna
12 de la Ciudad de Buenos Aires.
El mismo establecimiento
cuenta con programas de Nivelación, Centros de actividades infantiles (CAI)
becas, salud escolar, PIIE.
En la puerta del
establecimiento podés encontrar información en carteles sobre los distintos
niveles que ofrece la institución, así como cursos de: inglés, cocina,
peluquería, maquillaje, etc., en el turno vespertino. Así también como nivel de
educación primaria y secundaria para adultos en el turno vespertino.
Ingresamos a la
institución y al presentarnos, nos indicaron la puerta a la que deberíamos
llamar. Al llamar nos atendió la docente, Pía, que nos invitó a entrar y nos
contó cómo era el espacio.
Al ingresar al jardín se
encuentra un pasillo ancho y largo, al comienzo del mismo se encuentran
ubicadas del lado derecho mesas y sillas donde es utilizado a modo de comedor,
a la izquierda dos puertas, una con ingreso a la cocina y otro a un baño. Más
adelante el espacio es más amplio, un estilo de SUM, donde podés ver una
cortina negra tapando una de las paredes, en un costado estaba ubicado el
mástil para la bandera.
Ese el lugar dónde suele
funcionar el jardín vespertino, ya que tienen el jardín para ellos solos, pero
disponen de una sala que se encuentra al final del pasillo con otras salas.
También esta sala cuenta con distintos materiales, el cambiador, pizarrón, las
mesas y sillas, etc., una bacha para lavarse las manos y un baño para los
niños.
En las paredes y en los
pisos se encuentran ubicadas cajas con materiales y/o los distintos juguetes.
Además, cuenta con un
patio techado y a cielo abierto, que pueden utilizar para jugar y realizar
actividades.
A partir de lo charlado con los docentes nos
pudimos informar de la modalidad que se atiende jardín vespertino con atención
a maternal e infantes como parte del programa, perteneciente al Ministerio de
Educación del Gobierno de Buenos Aires.
El jardín vespertino,
funciona como sala multiedad, donde actualmente asisten niños de uno a cinco
años. La asistencia de los mismos puede variar a lo largo del año, debido a que
el programa es ofrecido a padres y madres que están cursando el primario o
secundario, así como realizando alguno de los cursos que ofrece la institución
como peluquería, inglés, etc. Por ende, los niños/as que pueden asistir en el
horario de 18:30 hs a 22:00 hs, tienen la condición de que sus padres estén
cursando y presentes en el establecimiento.
El ingreso al jardín es
libre en horario, los niños pueden ingresar y retirarse en cualquier momento,
en común acuerdo con los docentes del espacio. Ya que, al estar cursando sus
padres puede ser que tengan un turno de 18:30 a 20 hs o hasta las 22 hs si
están haciendo primario, secundario o algún curso.
La inscripción la
realizan los docentes, y no hay lista de espera debido a que es muy variable la
asistencia de los niños. Pero el cupo seria de 15 niños/as, dónde en su mayoría
no llega a estar todo el año, así como la asistencia al jardín es muy variante
en el día a día.
Con respecto al personal docente son 3 en
total y no asisten todas todos los días. Los días lunes, martes y viernes van
al jardín 3 docentes, el resto de los días suelen ser dos. Los docentes de la
sala deben ser recibidos, y no cuentan con auxiliar.
En relación a la
supervisión de esta modalidad, la coordinadora va todos los lunes para
conversar y organizar aquello que sea necesario.
En estos espacios solo
se realiza una planificación anual y otra de juego. De todas maneras intentan
que todo lo que se realice en el jardín sea bien libre y lúdico, no solo por el
horario al que concurren, sino porque la mayoría va al jardín durante el día y
quieren que este sea un espacio distendido para los niños.
Los docentes organizan
actividades, pero evalúan en el momento de la jornada si pueden llevarla a
cabo, dependiendo de la cantidad de niños que asisten y sus edades, de no poder
realizarlas se postergan a otro momento.
La comunicación con los
padres es cara a cara, ya que no utilizan cuaderno de comunicados. Les informan
al momento que los retiran cómo estuvieron, qué comieron, y cuánto, entre otras
cosas.
Se realizan reuniones de
padres y los mismos son muy dispuestos a la participación. La docente nos
comentó que las familias son muy agradecidas con ellos y con el espacio que se
les brinda para que puedan completar sus estudios.
En cuanto a la
alimentación, los niños y docentes tienen la posibilidad de cenar en el jardín,
la cocinera que trabajaba durante la jornada de la institución, asiste al
vespertino para calentarles la comida que se sirve en el comedor durante el
mediodía, además de prepararles el postre, servirle a los niños y estar a disposición
de los docentes. Tuvimos la oportunidad de presenciar la cena, los docentes
ayudan a los niños a comer, los incentivan y generan un clima agradable.
A modo de reflexión de esta experiencia,
realmente disfrutamos mucho de esta visita ya que era un espacio totalmente
nuevo y desconocido para nosotras. A su vez, una vez ahí notamos lo poco que
conocíamos estos espacios.
Llevamos en nuestras cabezas preguntas para la
docente, pero al estar ahí nos surgieron muchas más dudas e inquietudes, desde
la manera de trabajar, el vínculo con los niños, con los padres y mismo cómo se
sentía la docente al trabajar en este tipo de modalidad. Todas las respuestas
que nos fue dando fueron positivas y alentadoras, ambas nos fuimos con ganas de
conocer más y hasta de participar, en el futuro en este tipo de formación.
El día de nuestra visita
solo asistieron dos niños, por lo que al ingresar sentimos que no teníamos
mucho por hacer, pero sucedió todo lo contrario. Disfrutamos mucho del momento
compartido con los niños, los cuales nos recibieron con mucho cariño, se
acercaban constantemente a nosotras y compartimos un momento muy agradable.
Mientras jugábamos con ellos la docente nos iba contando todo acerca de este
espacio, y nos respondía las dudas que nos iban surgiendo. A su vez nos
comentaba lo diferente que es este espacio y las posibilidades positivas que
ofrece a comparación de los espacios de formación formal. Nos resaltó que cada
jardín vespertino cuenta con pequeñas características diferentes.
Constantemente nos recomendaba que si teníamos la posibilidad de que
participemos de estos espacios, lo hagamos.
Para finalizar, creemos
que esta experiencia resultó muy enriquecedora, y que es algo que nos apena
mucho haber conocido e investigando tan al final de nuestra carrera. Gracias a
este espacio del Eddi, ahora sabemos que existen y que podemos investigar por
nuestra cuenta para seguir conociendo cada vez más.
Reflexión final
Acerca de lo que estuvimos viendo en el taller de EDI, tuve
la posibilidad de informarme de la diversidad de instituciones y algunas de las
modalidades de enseñanza que se brindan a la primera infancia. Cómo algunas de
estas han surgido por la demanda de las familias por trabajar/estudiar/etc., se
han armado espacios de educación y cuidado fuera del sistema de educación
oficial.
La importancia de que educación-cuidado van de la mano, y
el compromiso que demuestran estos espacios por respetar los derechos del niño.
Tuve la posibilidad de visitar el Jardín Vespertino,
charlar con docentes y presenciar cómo se manejan en el mismo. Informarnos qué
se les brinda a los/as niños/as en un espacio libre de juego, ya que recurren a
otra jornada o jornada completa. Cómo manejan las planificaciones, quienes los
supervisan y las diferencias con la educación oficial.
Si bien este Jardín dispone del espacio de “formato jardín”,
a esto me refiero con salas, comedor, patio, etc., ya que la institución cuenta
durante el día con Nivel inicial y preescolar, además de poder utilizar los
materiales y juguetes que son del mismo. Pudimos informarnos que se encuentran
otros que no tienen la posibilidad de tener un espacio como tal, donde los
niños tienen que estar en una sala de clases donde el mobiliario es apartado y
“forman” los docentes el lugar adecuado para estar con los niños. Los mismos
reciben donaciones de los distintos espacios, en cuanto a materiales, juguetes,
entre otras cosas.
Esto me hace pensar que por más que este subordinado por el
Estado, a veces estos espacios están un poco abandonados y los docentes son los
que se deben arreglar y buscar herramientas para brindarles a los niños un
espacio agradable y una educación de calidad.
Se puede valorar que estos espacios sirven de apoyo a las familias que quieren terminar su formación escolar y/o hacer algún curso que les brinden una salida laboral como los que ofrecen en esta institución.
Quiero agregar que estoy muy agradecida por la oportunidad
de haber vivido esta experiencia directamente y la motivación de seguir
buscando e informándome sobre estas organizaciones.
Micaela Z.
Me parece una experiencia muy interesante de vivenciar y conocer, es una modalidad de la que se habla poco, coincido con vos. Destaco la flexibilidad que ésta presenta, ya que tiene en cuenta las necesidades de cada familia y que se organiza con un sentido más lúdico y distendido, teniendo en cuenta que los/as niños/as asisten a escuelas infantiles en los otros turnos. A partir de tu relato me dan ganas de visitar algún jardín vespertino, poder conocer la dinámica de trabajo con mayor profundidad y aprender de los docentes que trabajan en ellos.
ResponderEliminarGracias por compartir tu experiencia, me pareció muy interesante ya que nos brindás la posibilidad de tener conocimiento acerca de este espacio, de esta forma tomar conciencia de la existencia de este tipo de establecimientos. Poder reflexionar acerca de las necesidades de los/as niños/as y como las planificaciones se adaptan a ellos/as, teniendo en cuenta el contexto y las situaciones particulares de las familias.
ResponderEliminarSaludos!