Ampliando conocimientos iníciales


Al comenzar el taller “EDI 1: Atención a la primera infancia”, no estaba al tanto de las distintas modalidades de enseñanza extra oficial que se podían encontrar en el país (y fuera del mismo), ni las distintas organizaciones/instituciones que se dedican hace tiempo a cumplir con el derecho del niño a la educación.
Al llegar al taller, enterarme de las distintas organizaciones que se encuentran me había plantado los siguientes interrogantes:
¿Cómo estas organizaciones cumplen con un perfil educativo sin supervisión del estado? ¿Cómo sabemos si son propuestas de calidad para niños/as y familias? ¿Se derivan capacitaciones para las formaciones de las docentes? ¿Quiénes las brindan?
En los encuentros de taller he recibido información de distintos centros a través de textos, compartido mi experiencia y escuchado las de mis compañeras en las visitas de algunos de los centros.
Cabe destacar como esta diversidad de instituciones se han formado bajo la demanda de una sociedad, ubicándose fuera del sistema de educación oficial. El surgimiento de las mismas, parte de la necesidad de una población, necesidad de los niños/as al cuidado y su derecho a la educación. Actualmente, algunos de estos centros son reconocidos, pero cuentan con bajos presupuestos para  mantenerlos o no están subordinados por el Estado.
He tenido la oportunidad de visitar uno de estos espacios, un Jardín vespertino ubicado en Saavedra, que brinda atención a niños/as de distintas edades (desde los 45 días a los 5 años). Este espacio es para familias que están terminando sus estudios o haciendo cursos en la institución durante la jornada de 18:30 a 22. hs.
Con mi visita a este espacio me he informado al respecto sobre su manejo y sobre otros que comparten los mismos intereses pero no corren con la misma suerte de tener un espacio apto para los niños. Con "suerte", me refiero en cuánto a que este espacio particular tiene "formato jardín", dónde cuenta con las condiciones del mismo: salas, comedor, materiales, patio, entre otros beneficios. Por ejemplo, que otros jardines no cuentan, ya que usan salas comunes de clases, y los docentes intentan armarlo con los pocos materiales que pueden.
Como he dicho anteriormente, los jardines comunitarios y/o organizaciones comenzaron a aparecer debido a la demanda de la sociedad (como por ejemplo el Jardín Vespertino) al igual que otras instituciones no gubernamentales con distintos tipos de organización.
Al realizar el informe de la organización Integra que se maneja en Chile, qué promueven, cuáles son sus propósitos e intereses, al igual lo que han compartido mis compañeras en el espacio de taller respecto a las instituciones que visitaron y los textos brindados por la profesora del mismo, por lo que puedo mantener (dicho en “Mis saberes previos”) lo admirable que me resulta cómo estas instituciones logran formar una propuesta pensando en las necesidades que padecen muchas de las familias y los/as niños/as, no sólo brindándoles un espacio donde puedan estar bajo cuidado mientras ellos trabajan o cumplen otras actividades, sino además cumplir con el derecho de los/as niños/as a la educación, incluyendo así actividades pedagógicas, importancia al juego, cuidando los intereses de los niños, sus necesidades, demandas, promoviendo el aprendizaje y el desarrollo del mismo.
Respecto a las respuestas de mis interrogantes, he podido informarme un poco más. Si bien, nos falta mucho para acercarnos a la modalidad que brinda Integra en Chile. Podemos notar que falta más compromiso por parte de nuestro Estado en cumplir con estos derechos, reconocerlos y brindar el presupuesto adecuado a la educación. Respetando el derecho de los niños a la educación, al cuidado, y además, abarcando todos los sectores sociales.
Pude observar en el Jardín Vespertino distintos puntos, como la importancia de generar un vínculo de apego con los niños, al ser pocos chicos y más docentes, pueden tomarse su tiempo para, por ejemplo en el cambiado de pañales, crear un ambiente de encuentro e intercambio. He visto en mis prácticas, como las docentes cambiaban a los niños en cuestión de segundos, sin tener un contacto más afectivo, sino que lo importante era hacerlo de manera rápida, ya que, eran muchos niños por cambiar, o porque no podían descuidar al resto del grupo.
Además el hecho, de que uno de los docentes a cargo era hombre, el respeto que recibe de parte de los padres, su compromiso con los niños, con el cuidado y con la relación afectiva (que pudimos observar), me hizo pensar como a veces cuesta que la sociedad entienda que los hombres también pueden ser docentes comprometidos en las tareas y de qué manera se podría desnaturalizar la mirada de “la maestra jardinera”, como segunda madre, como la el único sexo que puede estar a cargo de los niños atribuyéndoles el rol materno, por ejemplo.
Me inquieta el hecho de informarme sobre estos organismos, a esta altura de la carrera, creo que la formación docente debería prepararnos para estos espacios además de la educación tradicional. Estar informadas, conocer como son los espacios y estar en contacto con ellos, nos brindaría herramientas para desenvolvernos en el espacio, además de enriquecer nuestra experiencia. Así como poder conocer cómo podemos conseguir trabajar en un lugar de estos, donde anotarse, por ejemplo.
Puedo insistir en que estas experiencias, nos movilizan, nos inquietan, nos hacen poner sobre la mesa nuestras ideas al respecto, a la dedicación, al profesionalismo, cuales son los focos de atención, como se construyen estos espacios, entre otros. 
El taller de EDI, ha abierto la puerta a la investigación, a la curiosidad por conocer estos espacios y su funcionamiento. Como el título de este trabajo personal expresa, me ha ampliado conocimientos y conceptos que tenía sobre la educación formal y los espacios institucionales, además de provocarme movimientos de ideas y activado mis ganas por conocer más sobre los mismos.

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